Cuando se dirigían al segundo piso, vieron
la horrible pintura de un hombre sobre la chimenea,
este tenía una
expresión de enojo, y parecía que seguía atento cada uno de sus movimientos.
Los chicos continuaron revisando el lugar, y encontraron un par de fósforos,
que al encenderlos, les permitieron ver que lo que había dentro de los frascos
eran restos humanos, fetos y animales deformes. Bajaron corriendo las
escaleras, el hombre del cuadro ya no estaba, aquello era en realidad una
ventana, desde la cual estaban siendo observados.
El muchacho que
se quedó fuera, solo escucho gritos aterradores, y salió en busca de ayuda…
Cuando las personas acudieron al lugar, no pudieron encontrar a los chicos.
Pero desataron su rabia contra todos aquellos frascos de horrores, rompiéndolos
uno tras otro, solo para darse cuenta con tremendo terror… que sus hijos ya
estaban dentro de ellos, hechos también pedazos… en la casa que en épocas
antiguas fue de un doctor, acusado de perder la
El zapatero
felíz
Un día el zapatero fue visitado por uno de sus vecinos, un banquero muy rico, que al observar la gran alegría del zapatero entre tanta miseria, no pudo dejar de preguntar: Señor zapatero, si no es molestia, ¿podría decirme cuánto gana usted con su humilde trabajo?
Es tan poco dinero, señor, que hasta vergüenza me da decirlo, no se lo tome a mal. Pero dicho dinero me da cada día el pan de mis hijos, y a mí me basta con terminar decentemente el año, aunque tengamos que privarnos, lamentablemente, de muchas cosas. – Respondió el zapatero orgulloso.
Aquella excelente y positiva actitud dejó muy sorprendido al banquero que, poco después, dijo muy conmovido:
- Señor zapatero, tome usted estas monedas de oro que le ofrezco desinteresadamente, y guárdelas con esmero para cuando las necesite de verdad.
El menor ruido durante la noche, le hacía llenarse de temor ante un posible robo y sus consecuencias. Hasta que un día, cansado el zapatero de su nueva vida, fue a visitar a su vecino banquero: Oiga, amable señor; quiero devolverle todo su dinero, pues mi mayor deseo es vivir como lo hacía antes.
Y, de esta sencilla forma, el zapatero recuperó su alegría.
Unknown | 29 de abril de 2016 a las 11:34
NO SOLO LA CULTURA TIENE QUE SER EN EL INTERIOR TAMBIEN TIENE QUE NACER DE UNO MISMO TENER CULTURA ES RESPETAR LA CULTURA DE LOS DEMAS